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jueves, 16 de junio de 2016

Desde Andalucia......

“EL MILAGRO DE LA VIDA"


Después de casi dos años de la llegada de nuestro pequeño a casa, es la hora de expresar esa enorme cantidad de emociones  vividas durante este tiempo y de agradecer a las personas que obraron el milagro de convertirnos en  padres.

Todo comenzó una mañana en la que decidimos buscar ECAI para tramitar nuestro proceso de adopción. Fue hablar con AIPAME de Córdoba y de momento sentimos tal cercanía y comprensión de nuestra situación, que no buscamos más.

En ese momento empezó nuestro proceso, preparar la documentación,… la asignación hasta el viaje de juicio en el que  nos convertimos en padres. Esa fase de tramitación hasta la asignación fue dura pero el personal de AIPAME la hizo más fácil y sobretodo nos movía la ilusión de conocer a nuestro hijo.

Esa tan esperada asignación llegó al fin y jamás olvidaremos el momento en que conocimos a nuestro pequeño. Entró a la sala de visitas de la Casa Cuna acompañado de las cuidadoras, tímido y asustadizo, nos acercamos a él ofreciéndole un juguete y en seguida se acercó, nos miró y nos llenó el corazón. Sentimos tal cercanía hacia él que parecía que lo conocíamos desde que nació.

Su carita sonreía y aunque no hablaba aún, su mirada lo decía todo, lo sentíamos a gusto  con nosotros, y nosotros con él, nos sentimos como una verdadera familia, jugando con él, compartiendo sonrisas.

Desde el primer día nos dejó cogerlo y esa sensación  de sentirlo en nuestros brazos es indescriptible, ahí nos sentimos padres de nuestro hijo.

Ese fue el momento en el que entró en nuestro corazón, se convirtió en el motor de nuestras vidas, fue el momento en que la ilusión se ser padres, ese deseo de tantos años atrás, se empezaba a hacer realidad.

Quedaban meses duros porque nos tuvimos que separar de él y volver a España para preparar la documentación para el juicio, pero ya no éramos los mismos, ya había entrado una personita en nuestras vidas,  que fue la que nos dio fuerzas para  hacer frente esos meses duros de espera.

Tenemos que agradecer al personal de AIPAME el apoyo que nos prestó en todo el proceso y en concreto ese tiempo de preparación para juicio, durante la tramitación de la documentación aquí en España y durante  el viaje a Rusia.

En Rusia todo el personal nos ayudó muchísimo, la representante de la ECAI en Moscú, la representante de la Región, traductor, personal del Ministerio de la Región, Directora y personal de la Casa Cuna…gracias a todos ellos nos sentimos muy amparados, nos hicieron muy grata la estancia en Rusia, lo que nunca olvidaremos. Fueron los artífices de nuestra felicidad e hicieron de ese viaje el más maravilloso de nuestras vidas.

La imagen de nuestro niño, además de tenerla en fotos en casa, la teníamos grabada en nuestros corazones y nuestras retinas. Nos levantábamos cada día pensando en él y  si ése iba a ser el día en que nos llamaran para darnos fecha de juicio.

Ese maravilloso día llegó al fin y aunque con los miedos y la incertidumbre normales de enfrentarse a juicio, la ilusión de volver a ver a nuestro niño y las ganas de que llegara a casa  y no volvernos a separar de él nos daba fuerzas y nos hacía pensar que todo iba a salir bien.

Cuando volvimos a Rusia para la  celebración del juicio lo primero que hicimos fue ir a la Casa Cuna y al verlo de nuevo sentimos como si nunca nos hubiéramos separado, nos conoció y se mostraba muy feliz en nuestra compañía, reía, le gustaba estar con nosotros y que lo cogiéramos, incluso se nos durmió en brazos, era como si nos estuviera esperando y con su mirada nos decía que llegaba el momento de formar una familia

Al fin llegó el esperado día de juicio, que aunque fue duro, lo recordamos con mucho cariño, como el paso decisivo para estar con nuestro niño para siempre y no volvernos a separar nunca de él.

Se obró el milagro de la vida en el que ya para siempre dejábamos de ser dos personas para convertirnos en tres, nuestro hijo había entrado definitivamente en nuestras vidas y las había colmado de felicidad. En ese momento desaparecieron los miedos, las incertidumbres,…., él nos dio la fuerza necesaria para superarlo todo, para conseguir al fin nuestro anhelado deseo de ser padres y desde entonces se convirtió en la razón de nuestras vidas, su felicidad es nuestra felicidad.

Esa felicidad sigue creciendo día a día, y cada vez que lo miramos, que nos sonríe, que nos habla,…..nos viene a la cabeza un pensamiento, concretamente una palabra “GRACIAS”, gracias a la vida y a las personas que han hecho posible este milagro, que nos han acompañado en el día a día, que han escuchado nuestras preocupaciones, atendido nuestras preguntas y nos han calmado en los momentos de ansiedad, gracias a todo el personal de AIPAME así como a nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo,….que nos han acompañado en este duro proceso y son testigos en primera persona de nuestra FELICIDAD.



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