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martes, 25 de marzo de 2014

“¿Y DESPUÉS DE LA ADOPCIÓN?...” “...LA COMPRENSIÓN Y EL AFECTO”

Lydia Cusco.
Psicóloga en AIPAME CATALUNYA

Cuando me plantearon formar parte, nuevamente, de esta jornada sobre adopción, pensé que quizás no tenía mucho que decir, porque  quienes pueden hablarnos con auténtico conocimiento de causa del “después” de la adopción, son los padres y los hijos que están viviendo este proceso. Pero después de pensar en el tema durante varios días, llegué a la conclusión de que quizás si podría hacer algunas aportaciones en este sentido, esperando que sean de interés y utilidad para todos ustedes.

¿CÓMO ES LA HISTORIA DE CADA UNO?  ¿QUÉ OCURRE EN LA PRIMERA INFANCIA?

La historia de cada individuo es particular e irrepetible, por más parecida o coincidente que pueda ser con la de otros individuos.

La historia de cada uno se va tejiendo y forjando a medida que va avanzando su vida y desde el mismo instante en el que nace.

Todas las circunstancias que rodean a un niño, en el momento de su nacimiento, durante su primera semana de vida, durante su primer mes, su primer año, sus primeros años y todos los siguientes, crearán al individuo que vamos a conocer como individuo adulto.

Una persona adulta no surge de la nada, se ha ido construyendo de manera gradual y progresiva, con todo lo que le ha tocado vivir, desde el principio de su vida.

La forma en la que distintos individuos reaccionamos frente a las mismas cosas, nunca es la misma, puede ser parecida o radicalmente distinta, pero sea como sea, siempre es  producto de lo que cada individuo “siente por dentro” respecto a lo que “está viviendo por fuera”.

Los hechos externos pueden ser los mismos, pero lo que sentimos por dentro es el resultado de cómo cada una de nuestras vivencias, desde el origen de nuestra vida, nos ha proporcionado una “configuración particular e irrepetible” que nos diferenciará a unos individuos de otros.

En esa “configuración”, tiene un papel absolutamente relevante el “trato” que le proporcionan los adultos al niño.
Todas las personas que intervienen de manera directa en la vida de un niño son responsables de su desarrollo.

Esa responsabilidad se puede entender como el grado de impacto e influencia que tienen en la vida del niño. Y esa influencia tiene que ver con el tiempo que están en relación con el niño, con la etapa de la vida en la que intervienen y con la calidad con la que lo hacen.  Por ejemplo, no es lo mismo para un niño pequeño estar unas horas junto a su padre o su madre malhumorados, que crecer al lado de unos padres que están prácticamente siempre malhumorados. 

Tampoco es lo mismo, en el sentido que no tiene el mismo impacto, que los padres estén malhumorados con un niño de un año que con uno de quince. Evidentemente, la situación no será agradable para ninguno de los dos, ni para el de un año, ni para el de quince, pero el impacto que ejerza ese malhumor de los padres sobre los niños, no será el mismo según su edad.

Las etapas más decisivas en la vida de un individuo son las más tempranas, porque son las de mayor influencia.  

Todos sabemos que un niño, cuánto más pequeño es, más tierno es, más impactable resulta, en definitiva “está menos hecho” y “se va haciendo” con lo que le toca vivir.

Si un niño, después de su nacimiento, permanece en su familia biológica, las personas que tendrán esa influencia en su vida serán lógicamente los padres y todas aquellas personas que intervengan en su cuidado, ya sean abuelos, familiares, canguros o personal especializado en guarderías. A propósito de esto último, podemos decir que hay que tener mucho cuidado con el cambio frecuente de personas que cuidan a nuestro hijo en nuestra ausencia. Los niños, por pequeños que sean, necesitan poder adaptarse a las personas que les cuidan y se hacen cargo de ellos. Cuando se adaptan, se acostumbran y se encariñan con esas personas y si al cabo de poco tiempo las pierden y llegan otras, tendrán que volver a iniciar ese proceso de adaptación con las nuevas, además de tener que hacer el duelo por las que han perdido.

Si llega a una institución, las personas que tendrán influencia en su vida, durante esa etapa, serán las que se encarguen de su cuidado.

En una institución suele ocurrir algo de lo que acabamos de mencionar: Las personas que se harán cargo del niño, generalmente, irán cambiando en los distintos turnos y puede que también haya cambios en el personal de la intitución o que a partir de una cierta edad, cambien al niño de grupo. Todo esto no está exento de consecuencias.

Con todo lo que hemos comentado, podemos hacernos una idea aproximada del nivel de impacto e influencia que tiene en la vida de un niño pequeño, el trato que recibe por parte de los adultos que lo cuidan. Además, esos adultos son como sus modelos, sus referentes y no es bueno que esos modelos vayan cambiando a menudo.

Pero esto no es todo, falta decir que lo más importante es “la calidad y la continuidad” con la que el niño recibe esos cuidados. Alguien le puede tratar muy bien, pero si es algo esporádico en la vida del niño, no será suficiente.

¿QUÉ HA PASADO ANTES DE LA ADOPCIÓN? VIVENCIAS DEL NIÑO

Tal y como hemos dicho más arriba, todo lo que vive un niño, desde el instante de su nacimiento, incluso todo lo que vive durante su vida fetal, está cimentando la persona  que llegará a ser como adulto para lo bueno y para lo malo.

Cuando un niño nace, es como una especie de esponja que empezará a absorber todo lo que flote en el ambiente. Eso que flota en el ambiente son los estímulos que contribuirán de forma esencial a su desarrollo.

Los estímulos que recibe un niño pueden ser de todo tipo; algunos buenos y por tanto positivos y benéficos para él y otros que sean todo lo contrario. También puede ocurrir que los estímulos no lleguen, aún cuando sean muy necesarios o que lleguen parcialmente y escaseen.

En función del tipo de estímulos que reciba el niño, de la calidad de esos estímulos y de su frecuencia, las vivencias de un niño serán unas u otras y su desarrollo también estará en función de todo ese flujo de estímulos. Un ejemplo de lo que decimos podría ser una situación en la que a un niño le cojan muy poco en brazos, privándole en gran parte del estímulo que esto supone para él. En otra situación le cogen mucho en brazos. Esas dos conductas de los adultos que están con el niño van a incidir en su desarrollo directamente, entorpeciendo su desarrollo en el primer caso o favoreciéndolo en el segundo.

Familia biológica ¿Qué ha pasado en la familia biológica?
El hecho de que un niño al nacer permanezca en su familia biológica, no es garantía de nada. Si la familia le proporciona los estímulos adecuados, el niño estará bien y se desarrollará correctamente, pero si por el contrario no recibe los estímulos adecuados, su desarrollo se verá comprometido y él no estará bien.

Estar en la familia biológica no es una garantía, la garantía es recibir el trato adecuado, dondequiera que uno esté. Si las necesidades básicas están cubiertas, el resto será secundario, ya que lo “vivirá”, según se lo hagan “vivir” los adultos que se ocupan de él.

El niño que va a ser adoptado, según el tiempo que haya permanecido en la familia de origen y según el trato que haya recibido, habrá vivido situaciones que marcarán aspectos  de su desarrollo y de su posterior personalidad.

Orfanato ¿Qué ha pasado en el orfanato?
Cuando un niño permanece durante un tiempo de su vida en un orfanato, hay varias circunstancias que determinaran de forma importante algunos aspectos de su desarrollo.

Entre esas circunstancias están: la edad de llegada al orfanato, el tiempo total que permanecerá en él, el trato que sus cuidadores le proporcionarán y todas las experiencias que viva durante su estancia en el lugar.

Podríamos dar múltiples ejemplos, pero nos limitaremos a unos pocos. No es lo mismo llegar al orfanato con dos o tres días de vida que llegar con dos o tres años de vida. No es lo mismo permanecer en el orfanato dos o tres meses, que dos o tres años. No es igual pasar desapercibido para los cuidadores del orfanato que llamar la atención, de al menos algunos de ellos (esto último le va a proporcionar más atención al niño). No es lo mismo no haber salido nunca del orfanato, que salir regularmente para desarrollar alguna actividad en el exterior.

Todas estas circunstancias y cómo se combinan entre ellas, harán que las vivencias de un niño, durante el tiempo que permanezca en un orfanato, puedan ser muy distintas de las de otros niños. Y estas vivencias tendrán una incidencia directa en su desarrollo.

Familia de acogida ¿Qué ha pasado en la familia de acogida?
Si por diversas razones, un niño no puede permanecer en su familia de origen y pasa a una familia de acogida, el papel de esta familia será muy parecido al papel que desempeñan los padres biológicos o los padres adoptivos.
En este caso también cuenta el trato que estos adultos les proporcionen a los niños durante el tiempo que permanezcan en acogida.
“La calidad emocional” de las personas que asuman el cuidado de los niños, proporcionará  los elementos necesarios para su equilibrio y buen desarrollo.

EL IDEAL DE LOS PADRES (ADOPTIVOS Y BIOLÓGICOS)

Siempre, ya sea como padres biológicos o como padres adoptivos, cuando tenemos un hijo real nos vemos confrontados al hijo que habíamos imaginado que nos gustaría tener o mejor dicho a las expectativas que teníamos para él. Algunas de estas expectativas son incluso inconscientes.

Cuando llega nuestro hijo, ya sea por un procedimiento o por el otro, nos puede llenar de alegría e ilusión pero, al mismo tiempo, aparecen situaciones en las que, el niño o la niña, no responde como nos hubiese gustado. Cuando esto ocurre, podemos pensar que es así porque es su carácter o porque no entendemos que le puede estar pasando o porque, en el caso de la adopción, no sabemos qué ha vivido exactamente antes de llegar a nuestra familia ni cómo le ha podido afectar todo lo que haya vivido, etc.
También habrá muchos momentos en los que sus respuestas sean muy gratificantes para nosotros porque responde como esperábamos e incluso mejor de lo que esperábamos; pero, estos momentos van solos, no necesitan una comprensión adicional por nuestra parte. Son los momentos en los que sus respuestas no nos parecen adecuadas, ni gratificantes, los que requerirán una atención y una comprensión especial.

Poco a poco, la imagen ideal que podíamos tener de nuestro futuro hijo, tendrá que ir cediendo el espacio a la imagen del niño real que tenemos como hijo.

Tenemos que poder aceptar a nuestro hijo con sus características y personalidad propia. Si por ejemplo decimos que nos habría gustado tener un hijo con el pelo rubio y resulta que nuestro hijo tiene el pelo castaño, todos entenderemos rápidamente que es algo intrascendente y que nuestro ideal, “hijo rubio”, tiene que cederle el lugar a nuestro hijo real, “hijo castaño”. Sin embargo, cuando hablamos de otros aspectos, como son los emocionales, los del desarrollo intelectual, los de comportamiento, etc, se complica todo un poco más y nos parece más díficil aceptar que nuestro hijo real no se corresponda  con el hijo ideal que teníamos en mente antes de su llegada.

Nuestro “ideal” de hijo se ha ido construyendo desde hace tiempo, ya desde nuestra infancia. Nuestro “ideal” de hijo no surge por primera vez cuando nos planteamos tener un hijo.

Ese “hijo ideal” está muy arraigado en nuestro interior y a veces, puede que nos cueste mucho renunciar a él. Pero solo si renunciamos al “ideal” podemos hacerle sitio al “real”.
Imaginemos que alguien, antes de tener un hijo, ha soñado con tener un hijo que se pareciese a él o a ella, que hará la formación académica que él o ella no pudieron hacer en su día, que será simpático y sociable como él o como ella o al contrario que será lo simpático o sociable que él o ella no han podido ser nunca, que tendrá una profesión de éxito, etc. Sin querer y sin darnos mucha cuenta, estamos cargando a nuestro futuro hijo con todo ese “ideal” de lo que a nosotros nos gustaría que fuese, sin pensar demasiado si su personalidad y su nivel de desarrolllo le permitirán ser tal o cual cosa, como nos habría gustado.

En ocasiones podemos llegar a “torturar” a un niño, porque no hace o no se comporta según nuestro “guión ideal del buen hijo”.

Si tenemos en cuenta todo el bagage que nuestro hijo adoptivo trae y del que la mayor parte no conocemos nada o muy poco, deberíamos pensar que habrá un período de tiempo muy largo, al menos toda su infancia y también toda su adolescencia y de hecho hasta su vida adulta, en que deberíamos dedicarnos solo a “comprenderle y quererle”.
Pero esto no significa no educarle. Podemos querer, comprender y educar a la vez. De hecho, el papel de los padres debería ser siempre ese, sin excepción.

¿QUÉ PAPEL TIENEN LOS PADRES A PARTIR DEL MOMENTO EN QUE SE PRODUCE LA ADOPCIÓN?

El niño adoptado llega a su familia adoptiva con un bagage de sentimientos y experiencias que los padres desconocen total o parcialmente, así como los efectos que ha podido causar todo ese bagage. Su comprensión, paciencia y empatía, son elementos básicos para la adaptación del niño. A estos elementos deberíamos añadir otro fundamental, el cariño.

Dicho así parece muy  sencillo, pero en realidad no lo es tanto. Nuestro hijo tendrá conductas que probablemente no entenderemos, que no sabremos a qué corresponden y, frente a las cuales, no siempre sabremos qué hacer.

Generalmente, nos dejaremos llevar por nuestra intuición y sentido común, pero no siempre será suficiente para cubrir las lagunas que tenemos respecto al pasado de nuestro hijo.

En este punto se nos puede plantear un dilema importante. Si tenemos que comprenderle, tendremos que saber qué es lo que le pasa exactamente, sino ¿cómo vamos a comprenderle?

Pero esa es la cuestión, tendremos que empezar a comprender lo que no sabemos de él o de ella, tendremos que empezar a comprender sus reacciones, sus comportamientos, sus sentimientos, sin saber que ha podido vivir anteriormente para que reaccione o se comporte como lo hace.

Tendremos que ser capaces de imaginar porque reacciona del modo que lo hace o que puede estar sintiendo. 

Tendremos, en definitiva, que intentar ponernos en su lugar. Solo así podremos intentar comprenderle.

Pero ¿por qué es tan importante “comprenderle”? ¿por qué es tan importante “ponernos en su lugar”? ¿Lo importante no era quererle?

Quererle y mucho, muchísimo es... indispensable, básico, imprescindible, necesario, pero no lo es todo.  Resulta que cuando  decimos que a un niño le queremos mucho, es porque sentimos mucho amor por él y además generalmente se lo demostramos con palabras, con mimos, con achuchones y todo tipo de manifestaciones afectivas y esta es la parte del afecto, necesario para vivir.

Un niño también se siente querido si se siente entendido, si siente que le comprenden o que se esfuerzan por comprenderle.

Mucho amor pero poca comprensión, no sirve de mucho. La falta de comprensión puede arruinar el amor.

Comprensión y afecto, afecto y comprensión son el binomio perfecto para sentar las bases de una buena relación.

¿Y DESPUÉS?

Hay que seguir en la misma línea. No podemos olvidar lo que acabamos de mencionar, pero añadiendo un nuevo ingrediente. Los pilares básicos de cualquier educación serán: la comprensión, el afecto y los límites.

Si hemos “renunciado” a nuestro hijo “ideal” y podemos aceptar a nuestro hijo “real”, intentando entenderle, en su pasado y en su presente, podremos proyectarnos en su futuro, pero sin condicionarle, solo ayudándole a definirlo mejor.

La profesión de padres es una de las más, o la más compleja que existe, aunque bien llevada, también es una de las más gratificantes. Pero no nos enseñan a hacer de padres, no hay escuelas, ni institutos, ni universidades dónde podamos aprender. Claro que a veces pensamos que no necesitamos aprender porque ya sabemos. Esto se suele pensar antes de tener hijos, después la idea nos va cambiando.

Me gustaría, en pocas palabras, poder transmitir las claves del éxito para la profesión de padres. Así que vamos a hacer el intento:

Cuando tenemos un hijo, tenemos que darnos cuenta que es un niño único, completamente diferente de cualquier otro niño, pero probablemente con ciertas cosas comunes o parecidas con otros niños. Pero él es él.

Tendremos que observarle para ir conociéndole,  para  ir comprendiéndole.

Habrá que quererle mucho, manifestándoselo de todas las formas posibles que se nos ocurran.

Pero también tendremos que ir ayudándole a entender cómo funciona el mundo, más allá de su propia familia.

Habrá que hacerle entender, pero de la mejor forma posible, que las cosas no siempre pueden ser como él quiere, pero que no pasa nada, porque a él sí que le siguen queriendo y entendiendo.

Si se siente querido, podrá aceptar la frustración que supone para él no salirse con la suya o no tener lo que ha pedido. Pero si un niño no se siente muy querido, entonces entenderá que le quieren solo si le conceden lo que pide. 

Sería algo así como: Si me quieres, querrás que esté contento y me darás lo que te pido, pero si no me lo das, entonces es que no me quieres.

Solo, si tiene muy claro que le queremos mucho, porque le demostramos nuestro cariño, entenderá, aunque no le guste, que decirle que no a algo, no significa dejar de quererle.  Si normalmente recibe abrazos, besos y cariñitos, el decirle que no a algo, no será suficiente para anular el efecto del cariño que recibe.

Así llegamos a la fórmula: comprensión, afecto y límites. Las claves para una buena educación.


jueves, 20 de marzo de 2014

COMUNICADO


El viernes, día 14 de marzo, todas las ECAI acreditadas para Rusia, han decidido solicitar a todas las Autoridades centrales y al Ministerio, que se unifique el modelo de certificado y que se nos expida uno acorde con lo que se nos está solicitando de manera expresa por diferentes Juzgados de Rusia, y que se nos libre para todas las familias, con independencia de la Comunidad Autónoma a la que pertenezca y al momento en el que su expediente ha quedado pendiente de la celebración del juicio de adopción.

Confiamos que, en breve, se nos de una respuesta positiva que permita la resolución de los procesos mientras esperamos la deseada firma del Convenio Bilateral.


Les seguiremos informando del resultado de las gestiones y de cuantos hechos y circunstancias sean de su interés.

lunes, 3 de marzo de 2014

PRONTO EN CASA....

Eso esperamos, que muy pronto los niños que muchas familias tenéis asignados y otros que se asignaran estén pronto en casa. Esta semana hay una gran oportunidad para que acabe esta espera tan prolongada y angustiosa para todos y comience una nueva etapa al fin.



Así se podrán hacer realidad tantos sueños como los de la familia cuyo relato tenéis a continuación y que quieren compartir con todos nosotros.

No ha sido un proceso fácil para ellos, se han encontrado con muchas dificultades de todo tipo, sin embargo siempre han tenido mucha entereza, paciencia, comprensión y saber estar. 

Siempre incansables, diligentes y ágiles con la documentación, siempre animados, constantes y luchadores.

Sabemos que ha sido un duro sacrificio, seguro con  días muy  tristes y sin consuelo posible, impotencia, desesperación e impaciencia y que les ha requerido mucho esfuerzo sin embargo se han mantenido firmes y  optimistas.

Serán sin duda unos papas fantásticos para Pepe que tendrá su amor incondicional para crecer seguro y feliz.


Gracias por vuestra fortaleza y confianza en nosotros...........................

Son ahora las 22:20 horas en Irkutsk, del día 26 de febrero de 2014, ya hace quince días que Pepe, nuestro hijo de dos años y medio está con nosotros. Ahora duerme en su cama del apartamento en el que estamos instalados, en el centro de la ciudad. Es un octavo piso y prácticamente no se oye nada, también influye que a -20º C no hay mucho ruido en la calle.

Estamos en la ciudad desde el 19 de enero y tuvimos el juicio el día 24, en este viaje estaremos unos cuarenta y cinco días.

Aunque llevamos aquí ya bastante tiempo, los días van pasando deprisa, tanto antes del juicio, por las visitas a la casa cuna mañana y tarde, ministerio de la tutela, notario, etc. como después, porque con Pepe no hay tiempo para casi nada. Únicamente hemos tenido “tranquilidad” entre el juicio y la recogida y esos días los hemos dedicado a descansar y preparar la llegada de nuestro hijo. Vinimos con la idea de hacer un tercer viaje para recogerlo, pero decidimos quedarnos, y no estábamos preparados del todo por lo que hemos tenido que comprarle ropa, comida, y demás, incluyendo un carrito y un orinal.

Pepe es un niño inquieto y activo, muy sociable e integrado en su “grupo” de la casa cuna. La convivencia juntos resulta positiva en general, pero algo complicada en ciertos momentos, sobre todo los primeros días, por el cambio habitual que supone pasar de un ambiente a otro totalmente diferente, en mayor medida para Pepe, pero también para nosotros, sus padres.

                Intentamos por todos los medios evitar los conflictos que surgen, por otro lado inevitables, con mucha paciencia y todo el cariño del mundo, fomentando los hábitos y las rutinas en dormir, comer, jugar y pasear. No resulta fácil en un apartamento con una habitación y una cocina en una ciudad en plena Siberia Oriental y de un idioma y gente desconocidos, aunque estamos convencidos y motivados para seguir el camino y retomarlo en casa, dentro de ocho días ya que nuestro regreso está previsto para el 6 de marzo. 

A continuación resumiremos nuestra experiencia en este viaje, describiendo como ha sido o está siendo: LA ESPERA HASTA EL JUICIO, LA RECOGIDA, EL SUEÑO, LA ALIMENTACIÓN, LOS JUEGOS y finalmente EL EQUIPO.

LA ESPERA HASTA EL JUICIO

Desde nuestro viaje de asignación que tuvo lugar en octubre de 2012, hasta el juicio, pasaron casi dieciséis meses, los cuales resultaron interminables, con la incertidumbre y los nervios a cuestas, sobrellevando el tiempo de espera de la mejor manera posible, nada fácil, pero siempre con la esperanza de recibir una llamada o un mensaje de aviso para viajar.

Todo este tiempo enviamos la documentación que nos solicitaban con la mayor brevedad posible, repitiendo varias veces muchos documentos, ya que los pedían actualizados o caducaban. Lo más complicado fue recoger los documentos que NO dependían de nosotros y que había que contar con terceras personas u organismos de por medio. En general, la gente se presta de inmediato para la causa, pero claro, no está en tus manos acelerar el envío.

Podemos decir, que Carmen, la de la notaría de nuestra ciudad, es ya como la madrina de nuestro hijo por la dedicación y empeño que ha puesto cada vez que nos veía entrar por la puerta con prisas y cara de susto a la vez. Una de las primeras cosas que hagamos al llegar a casa será llevarle a Pepe para que le conozca y le dé un achuchón.

A mediados de diciembre de 2013, por fin recibimos la llamada para viajar al juicio que se tenía que celebrar el 26 de este mes y fue una gran alegría, porque hacía poco que había empezado la paralización de los procesos de adopción por la falta de la firma del convenio, aunque en nuestra región, Irkutsk, los juicios seguían adelante. Íbamos a pasar la Navidad en Siberia, con nuestro futuro hijo.

Sin embargo, unos días más tarde, nos avisaron de que el juicio se tenía que aplazar al día 14 de enero, por enfermedad de la jueza, y fue una desilusión enorme.

Con todo preparado, nuevamente nos llamaron para explicarnos que el juicio se suspendía definitivamente hasta nueva orden, fue horrible la noticia, el tema del convenio había alcanzado también a nuestra región. Los visados y billetes de vuelo sacados quedaban inservibles después de haberlos tenido que aplazar anteriormente.

Por fin, y de manera inesperada, el día 16 de enero nos avisaron que el juicio iba a celebrarse el día 20, ¡en cuatro días! Yo personalmente no me lo creí y pensé que íbamos a hacer un viaje de ida y vuelta, por estar inmersos de pleno en la paralización de las adopciones entre España y Rusia. Deprisa y corriendo, preparamos otra vez visados, billetes de vuelo, documentos para el juicio y muchos nervios, todo metido en las maletas y para allá, a la aventura de no saber que iba a pasar.

Llegamos a Irkutsk el 19 y, lo primero que hicimos después de ver al niño, fue lanzar un ataque de preguntas a nuestro representante. Sus respuestas fueron tranquilizadoras, puesto que nos explicó que el juicio no se iba a celebrar al día siguiente, que íbamos a solicitar un aplazamiento de cinco días para que diera tiempo a restablecer la “conexión emocional” (perdida lógicamente por haber pasado tanto tiempo) con nuestro futuro hijo y que nos lo iban a conceder. El motivo era más que razonable, y todos estuvimos de acuerdo, incluida la Sra. Jueza.

Esto nos fue bien en todos los aspectos, porque hicimos un “primer contacto” con el juicio en sí: el juzgado, la sala, la jueza, la fiscal, los restantes miembros, etc. para solicitar el aplazamiento, lo cual nos ayudó mucho a perder el “miedo” y a templar los nervios para la “prueba” final.

Las visitas a la casa cuna transcurrieron durante los días previos al juicio con total normalidad, y con mucha alegría al reencontrarnos con Pepe. La “conexión emocional” fue restablecida plenamente. El encuentro fue genial, hicimos cientos de fotos que hemos recopilado en varios videos y que cada día vemos los tres aquí en el apartamento con mucha emoción.

El juicio fue bien, duró casi seis horas, pero pasó rápido. Lo llevábamos bien preparado, y hasta lo pasamos bien por su emotividad. La Sra. Jueza puso mucho de su parte y la sentencia fue positiva. ¡Alegría inmensa! por fin seríamos papás.

LA RECOGIDA

Recogimos a Pepe de su casa cuna el día 11 de febrero, sobre la una de la tarde. Ese día ya había comido pero no pudo hacer la siesta ya en casa por los nervios. Se portó bien, pero estaba algo asustado.

Le llevamos la ropita que le habíamos comprado para sacarlo, nuestra traductora hizo muchas fotos en ese día tan especial y así nos despedimos de todos, de las cuidadoras, médicos especialistas y de la directora del centro. Con ella nos intercambiamos las direcciones de correo electrónico y le prometimos enviarle fotos de Pepe cada año, por lo que se alegró mucho.

Viajamos en taxi hasta el apartamento, nuestro representante, nuestra traductora y nosotros tres. Incluso hasta dentro del taxi hicimos varias fotos.
Una vez Pepe se quedó solo con nosotros, no pudo aguantar más y se puso a llorar en el ascensor. Se calmó a los pocos minutos y a partir de ese momento comenzó nuestra historia juntos.

El día de la recogida es un momento único que recordaremos siempre, y que no nos cansamos de ver cada día en el video editado con las fotos tomadas.

EL SUEÑO

En general Pepe duerme bien, excepto la siesta, que le cuesta por no distinguir todavía el tiempo de dormir con el de jugar, y también por las características de la habitación, que dejan pasar demasiada luz por la ventana y le molesta la claridad. Si algún día no ha conseguido dormir la siesta, su conducta ha cambiado mucho, volviéndose más nervioso y alterado que de normal durante el resto del día, acabando agotado como si le desconectaran un interruptor.

En la cama nos acostamos los tres juntos, pero cuando él se duerme, lo dejamos solo. Por la noche se despierta en la habitación y viene a buscarnos al sofá-cama de la cocina-comedor y uno de nosotros se acuesta con él. Generalmente nos turnamos porque a su lado es imposible descansar, ya que se mueve como un muelle y a ratos emite gemidos, aunque duerme de maravilla, le ayuda mucho un biberón con leche caliente, que le relaja antes de dormir.

Si no quiere dormirse, no hay manera de que lo haga, porque no para de moverse y levantarse, sin bajar de la cama porque tiene miedo de quedarse solo, pero en cuanto demuestra interés o sueño, se queda quieto, se toca las orejitas, cierra los ojos y en dos minutos ya está soñando con los angelitos.

Por cierto, le molesta mucho estar tapado y si le arropamos, se destapa en un segundo de un manotazo o una patada. Puede colocarse en la postura más impensable y quedarse así tan tranquilo.

LA ALIMENTACIÓN

En la casa cuna, una de las entrevistas que tuvimos fue con la cuidadora del grupo de Pepe, y ella nos explicó la alimentación que seguían los niños allí, en cuanto a horarios y tipo de comida. Toda normal. Nos dijo que Pepe comía bien y sólo, que le gustaba todo y no se dejaba nada en el plato ni tiraba la comida o la cuchara.

Intentando seguir las pautas que nos indicaron, ya en casa, los tres o cuatro primeros días a Pepe no le gustaban ciertos alimentos que le dábamos, aunque hacía la intención de probarlos, los tiraba de la boca. En ocasiones tan apenas probaba bocado. Al consultar nos dijeron que no le forzáramos, si no tenía hambre, que seguramente sería por el cambio de ambiente. Esto nos preocupaba, porque dudábamos si lo estaríamos haciendo bien o no.

A día de hoy, el tema está resuelto, y Pepe come bien y todo lo que le damos, también es verdad que hemos aprendido lo que le gusta y lo que no. Él nos lo enseña cada día.

Aquí en Irkutsk se puede encontrar casi de todo, aunque ciertos alimentos cambian respecto a España y otros escasean, como el pescado fresco, como es normal. Tenemos suerte de estar cerca del Mercado Central, al que acudimos casi a diario, y también de un supermercado parecido a los de nuestro país. El tema del idioma no es problema, porque utilizamos el idioma universal de los gestos. Le damos comidas que preparamos nosotros en casa: arroz, sopas, queso, verdura, carne de pollo, yogurt, alguna fruta, mucha leche, etc. aunque entre medias también se toma algún potito para su edad. Poco a poco va reconociendo sabores nuevos, y no le disgustan para nada.

Nos hemos dado cuenta que hay que mantener los horarios con el máximo rigor en el hábito de comer, para que todo vaya bien y Pepe así también lo reconoce y nos lo agradece. También influye que montamos una “fiesta” de aplausos y ovaciones cuando ha dejado el plato vacío, y él sonríe con orgullo al vernos.

Pensamos que una vez en España, tendremos mayor abanico de posibilidades en su alimentación.

LOS JUEGOS

Otro de los comentarios que nos hizo la cuidadora de su grupo de la casa cuna, fue que a Pepe le gusta jugar con otros niños, y ser el centro de atención. En su grupo eran doce en total.

Efectivamente así es: Pepe no sabe jugar solo, es más, no hace caso a los juguetes que tiene aquí en casa, creemos que por la saturación de ellos que había en la casa cuna, por lo que se aburre y viene a buscarnos a cada momento.

Nos hemos dado cuenta que se entretiene más con una escoba y un recogedor o con cualquier botella o tetrabrik vacíos, caja de cartón, etc. que con un caballito de plástico o un cochecito. Por ello tenemos en el apartamento “trastos” esparcidos por el suelo y la cama que normalmente estarían guardados en un armario o directamente en la basura, pero no nos importa, si así él se divierte.

También es verdad que Pepe reclama nuestra atención constantemente, y no para ni un segundo. Si por él fuera, estaría todo el tiempo jugando hasta caer rendido de sueño, quitando el rato de comer.

EL EQUIPO

Suelen decir que los rusos son gente fría y seria, pero hemos comprobado que no es verdad, que no todos son así. Hemos tenido la gran fortuna de coincidir con un grupo de gente maravillosa en el trato y mejores profesionales en su trabajo, nuestro REPRESENTANTE en la región y nuestra TRADUCTORA,  a los que estaremos eternamente agradecidos por la atención y el apoyo que nos han ofrecido en todo momento.

Nuestro REPRESENTANTE, ejerce su labor con gran profesionalidad y seriedad, pese a ser una persona joven demuestra gran experiencia y responsabilidad e interés por hacer las cosas bien. Él ha marcado las pautas a seguir durante nuestra estancia aquí, siempre contando con nuestra opinión al respecto de cada tema.

No hemos tenido problemas en la documentación entregada, y si han surgido, se han resuelto con eficacia. Nos a “adiestrado” de manera magistral en la preparación previa al juicio con una sesión formativa maratoniana el día antes desde las 12.00 del mediodía hasta las 19.00 de la tarde. Todo concentrado y de golpe. Nos ha enseñado hasta como debíamos gesticular delante de la Sra. Jueza con todo tipo de detalles. Nos ha marcado las fechas de resolución de entrada en vigor de la sentencia, solicitud y recogida del pasaporte de Pepe, que se han cumplido con exactitud.

Nuestra TRADUCTORA ha sido como nuestro “ángel de la guarda” en este viaje, aparte de gran profesional.

En la mayoría de los casos, lógicamente, los traductores hablan español con acento ruso, pero ella habla español con acento español perfecto, pese a lo joven que es.

Ella nos ha recogido, nos ha buscado apartamento, nos ha llevado de compras el primer día al mercado central y al supermercado, también al centro comercial a buscar ropita para Pepe, ha encontrado el mejor local especializado de la ciudad en venta de carritos para niños, al que acudimos con ella en autobús. Nos ha enseñado a movernos en las líneas de transporte público, ahorrándonos así una cantidad de dinero importante, en vez de coger taxis para las visitas a la casa cuna. Ha sido nuestra fotógrafa personal durante todo el viaje y nos ha grabado las fotos en un lápiz USB que trajimos.

Hasta nos ha llevado de excursión un día entero a visitar el Lago Baikal, a cincuenta minutos en coche al sur de la ciudad. Este lago es el más profundo y la mayor reserva de agua potable de la tierra. En estas fechas, la superficie se encuentra totalmente helada hasta un metro y medio de profundidad, pudiendo caminar por ella, observando el fondo por la claridad de sus aguas y escuchando con respeto el sonido de las placas de hielo al moverse. Cuentan por aquí que el Baikal emite una energía especial que los chamanes de la zona utilizan para sus rituales.  

Se preocupa constantemente por nosotros y cuando puede viene a visitarnos. Anteayer nos llevó a un parque infantil cubierto para niños, en el que Pepe se lo pasó en grande. También trajo su cámara e hizo un montón de fotos.

Nuestro viaje no hubiera sido lo mismo sin este EQUIPO de profesionales, estamos verdaderamente satisfechos de haber coincidido con ellos.

En general nuestro proceso no ha sido nada fácil, pero sí que ha sido una experiencia muy enriquecedora y satisfactoria. Cuando vemos la carita de Pepe, todo lo pasado se olvida y ya no importa.

Aquí en Irkutsk son ahora son las 23.15 horas del día 28 de febrero de 2014 y sigue haciendo un frío que pela por la acera.

Pasado mañana viajamos a Moscú, y si todo va bien, la semana que viene estaremos en casa. Como dijo alguien alguna vez “Lo difícil se consigue y lo imposible se intenta…”

Nuestro hijo Pepe todavía no habla, pero sí que sabe decir “¡PACÁ PACÁ!”


Un abrazo de los tres.